Las mulas de Strava: pagar a alguien para que corra por ti. ¿Nos hemos vuelto locos?

¿Te imaginas pagar para que alguien acumule kilómetros en tu cuenta de Strava? Las llamadas mulas de Strava ya lo hacen. Un negocio tan absurdo como real que invita a preguntarse hasta dónde estamos dispuestos a llegar por unos cuantos kudos.

Joaquin Garcia | Propietario
26/10/2026 | Actualizado: 26/10/2026 26/10/2026
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Las mulas de Strava: pagar a alguien para que corra por ti. ¿Nos hemos vuelto locos?
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Imagina la situación. Son las siete de la mañana, hace frío y está lloviendo. Mientras tú sigues cómodamente en la cama, alguien está corriendo diez kilómetros a 4:30 min/km. Termina el entrenamiento, lo sube a Strava y empiezan a llegar los kudos.

Lo curioso es que los kudos los recibes tú. El que ha corrido, sudado y terminado con las zapatillas empapadas es otro.

Bienvenido al mundo de las mulas de Strava.

No estamos hablando de una broma de internet. Hay personas que cobran por correr o montar en bicicleta utilizando la identidad deportiva de otros usuarios. Un negocio surrealista que plantea una pregunta: ¿en qué momento hemos empezado a preocuparnos más por demostrar que entrenamos que por entrenar realmente?

Y hay algo más. Aparentar ser un gran deportista también puede tener un interés económico. Una imagen deportiva atractiva puede abrir puertas a patrocinios, regalos de marcas o programas de afiliación.

¿Qué son las mulas de Strava?

Las mulas de Strava, conocidas internacionalmente como Strava jockeys, son deportistas que realizan actividades por encargo para que otras personas puedan atribuirse sus resultados.

El funcionamiento es sencillo: un corredor ofrece sus servicios, el cliente paga y la actividad termina apareciendo en el perfil de este último.

En algunos casos documentados, el corredor accede a la cuenta del cliente para registrar directamente el entrenamiento. También es técnicamente posible transferir archivos GPS entre usuarios.

El resultado es que alguien puede presumir de haber corrido quince kilómetros, completado una maratón o conseguido un ritmo espectacular sin haberse movido de casa.

Y claro, hablamos de Strava: estadísticas, seguidores, retos, segmentos, clasificaciones y esos pequeños reconocimientos digitales llamados kudos.

Uno hace el esfuerzo y otro se lleva el reconocimiento. El negocio perfecto. Al menos para quien se queda en el sofá.

Un negocio real que empezó a llamar la atención en Indonesia

Aunque el fenómeno ha vuelto a circular por las redes sociales en octubre de 2026, no es nuevo.

En julio de 2024, Channel News Asia publicó un reportaje sobre corredores indonesios que ofrecían estos servicios.

Uno de sus protagonistas era Wahyu Wicaksono, un joven de 17 años que había encontrado una forma peculiar de ganar dinero corriendo.

Según explicó, cobraba 10.000 rupias indonesias por kilómetro cuando el encargo exigía un ritmo de 4 min/km y 5.000 rupias para uno más tranquilo de 8 min/km.

En septiembre de 2024, ITV News volvió a entrevistarlo. Entonces aseguraba tener 76 clientes habituales y cobrar hasta 14.000 rupias por kilómetro, aproximadamente 70 peniques al cambio recogido por el medio.

Son cifras declaradas por el propio corredor, no estadísticas independientes sobre el negocio. Pero demuestran que existen personas dispuestas a pagar por actividades deportivas que nunca han realizado.

¿Cuánto cuesta que alguien corra por ti?

Las tarifas dependen de la distancia, el ritmo y las condiciones del encargo. Los reportajes publicados en 2024 recogían precios diferentes según las exigencias del cliente.

Para hacernos una idea, si aplicamos una tarifa ilustrativa de 0,70 euros por kilómetro, tendríamos estos precios:

Entrenamiento Precio hipotético
5 kilómetros 3,50 €
10 kilómetros 7,00 €
Media maratón (21,1 km) 14,77 €
Maratón (42,195 km) 29,54 €

Precios calculados como ejemplo, no tarifas comerciales verificadas para esas distancias.

Por unos pocos euros puedes enseñar un entrenamiento que te habría costado una hora de esfuerzo.

Eso sí, los beneficios fisiológicos no están incluidos. Tu VO₂ máx. no mejora, los músculos no se fortalecen y tu resistencia sigue igual.

Pero tendrás una bonita gráfica y unos cuantos comentarios felicitándote por tu entrenamiento.

¿Por qué alguien pagaría por fingir que entrena?

Esta es, para mí, la parte más interesante. Porque lo sorprendente no es que alguien quiera ganar dinero corriendo, sino que existan personas dispuestas a comprar esos kilómetros.

Las motivaciones pueden ser diferentes, desde la necesidad de reconocimiento hasta la posibilidad de obtener beneficios económicos.

1. La necesidad de aparentar una vida deportiva

En redes sociales no siempre importa lo que hacemos, sino lo que los demás creen que hacemos.

Compartimos entrenamientos, distancias, desniveles y fotografías de nuestras rutas. Es normal y puede ser una estupenda manera de motivarnos.

El problema comienza cuando dejamos de entrenar para disfrutar y empezamos a preocuparnos demasiado por la imagen que proyectamos.

Correr diez kilómetros puede proporcionar una gran satisfacción. Pero conseguir que cien personas sepan que los has corrido parece ser, para algunos, todavía más importante.

2. La comparación permanente

Abres Strava y descubres que un compañero ha salido antes de trabajar, otro ha completado treinta kilómetros y uno más acaba de batir su marca personal.

Mientras tanto, tú llevas tres días sin entrenar.

¿Y qué ocurre? Absolutamente nada. Descansar, trabajar o simplemente no tener ganas forma parte de la vida.

Sin embargo, cuando convertimos cada entrenamiento en una comparación pública, podemos sentir la obligación de demostrar que seguimos activos.

No tenemos tiempo para entrenar, pero queremos que parezca que sí.

3. Los kudos como recompensa

Reconozcámoslo: a todos nos gusta recibir alguna felicitación después de un entrenamiento exigente.

Terminas una salida de ciclismo de cinco horas, publicas la actividad y resulta agradable que tus amigos te reconozcan el esfuerzo.

Pero otra cosa es que conseguir ese reconocimiento se convierta en el principal objetivo.

Entonces el entrenamiento deja de ser el protagonista y pasa a serlo la reacción de quienes lo ven.

Cuando los kudos importan más que los kilómetros, algo se está torciendo.

4. Cuando aparentar que entrenas también puede darte dinero

Hasta aquí podríamos pensar que las mulas de Strava son simplemente otra extravagancia de las redes sociales. Pero existe un posible incentivo mucho más interesante: el beneficio económico de construir una imagen deportiva aparentemente extraordinaria.

Hoy en día no hace falta ser profesional para colaborar con marcas de running, ciclismo o nutrición deportiva.

Hay deportistas aficionados, embajadores y creadores de contenido que reciben zapatillas, ropa, dispositivos GPS o productos de nutrición. Otros consiguen patrocinios o generan comisiones mediante enlaces de afiliación y códigos de descuento.

Imagina ahora un perfil que publica entrenamientos espectaculares casi todos los días: tiradas de treinta kilómetros, salidas ciclistas con miles de metros de desnivel y ritmos excelentes.

Desde fuera parece un deportista excepcional. Y si además tiene una comunidad de seguidores en Instagram, podría llamar la atención de determinadas marcas.

Más visibilidad. Más imagen deportiva. Más posibilidades de conseguir colaboraciones.

Las oportunidades potenciales son variadas:

  • Patrocinios: acuerdos económicos por promocionar marcas.
  • Material gratuito: zapatillas, ropa, accesorios o nutrición deportiva.
  • Programas de embajadores: colaboración y representación de productos.
  • Afiliación: comisiones por ventas mediante enlaces o códigos.

Conviene matizar que no hay pruebas suficientes para afirmar que conseguir patrocinios sea una motivación habitual entre quienes contratan mulas. Tampoco basta con registrar grandes entrenamientos para que una marca te ofrezca una colaboración.

Pero el incentivo resulta plausible y plantea una cuestión más seria que conseguir unos cuantos kudos.

Porque si alguien utiliza actividades ajenas para construir una reputación que después intenta monetizar, ya no hablamos solamente de postureo.

Pensemos en alguien que presume de correr cien kilómetros semanales y recomienda unas zapatillas asegurando que las utiliza en todos sus entrenamientos. Si esos kilómetros los ha realizado otra persona, ¿qué credibilidad tiene esa recomendación?

No hay absolutamente nada malo en recibir material, colaborar con marcas o participar en programas de afiliación. El problema aparece cuando esa reputación se construye con experiencias inventadas.

Comprar kilómetros que no has corrido para intentar vender una experiencia deportiva que no tienes. Ese sería el verdadero negocio del postureo.

¿Y qué pasa con el ciclismo y los famosos KOM?

Aunque los casos más conocidos pertenecen al running, también se han documentado servicios similares en ciclismo.

El medio especializado road.cc publicó en septiembre de 2024 un reportaje sobre ciclistas que realizaban actividades por encargo.

Aquí aparece un problema adicional: los segmentos de Strava y sus clasificaciones KOM y QOM.

Imagina que alguien paga a un ciclista mucho más fuerte para que complete un segmento utilizando su identidad. El tiempo quedaría asociado a la persona equivocada, alterando una clasificación en la que compiten otros deportistas.

Una cosa es presumir de un entrenamiento ficticio y otra manipular los resultados de una competición, aunque sea informal.

Si el tiempo no es tuyo, no deberías atribuírtelo.

¿Qué dice Strava sobre las mulas?

Strava no considera aceptable esta práctica.

En declaraciones recogidas por ITV News en septiembre de 2024, la compañía recordó que las cuentas son personales y no deben compartirse las credenciales con terceros.

Falsear la identidad del deportista o las actividades registradas incumple sus condiciones de servicio y puede provocar la suspensión de la cuenta.

Además, facilitar tus datos de acceso a un desconocido supone un riesgo para tu seguridad y privacidad.

La utilidad de una plataforma deportiva depende, en buena medida, de que sus actividades representen esfuerzos reales de quienes figuran como autores.

¿Estamos exagerando con este fenómeno?

También conviene mantener cierta perspectiva.

Que existan corredores ofreciendo estos servicios no significa que miles de usuarios estén comprando entrenamientos falsos.

No disponemos de cifras fiables sobre cuántas personas recurren a estas prácticas ni sobre su implantación real en España.

Sería absurdo utilizar unos cuantos casos llamativos para acusar a toda la comunidad de Strava de vivir obsesionada con aparentar.

La mayoría seguimos haciendo lo de siempre: entrenar, compartir nuestras salidas, descubrir rutas y comparar nuestra evolución.

Strava puede ser una herramienta fantástica de motivación.

El problema no es compartir una actividad. Es sentir que necesitamos inventárnosla.

Mi opinión: hemos convertido el entrenamiento en un escaparate

Llevo muchos años practicando ciclismo y trail running. He tenido temporadas de mucho entrenamiento, otras en las que apenas he podido salir y días en los que todo ha salido mal.

Y creo que ahí está buena parte de la gracia del deporte amateur.

No siempre mejoramos. No siempre conseguimos nuestros objetivos. Hay entrenamientos buenos, malos y otros que ni siquiera llegamos a realizar.

No pasa nada.

Sin embargo, las redes sociales parecen obligarnos a enseñar continuamente nuestra mejor versión: entrenar mucho, correr rápido, acumular desnivel y publicar fotografías espectaculares.

Y cuando no podemos hacerlo, algunos prefieren comprar una versión ficticia de sí mismos.

Reconozco que tiene su punto cómico. Imagínate contratar a alguien para correr una maratón, recibir decenas de felicitaciones y responder que has sufrido muchísimo a partir del kilómetro treinta y cinco.

Todo mientras sigues sentado en el sofá.

Eso sí que debe ser agotador: mantener la mentira después del entrenamiento.

Pero la posibilidad de obtener ventajas comerciales hace que el asunto sea menos divertido.

Como aficionado al deporte y creador de contenido, conozco las colaboraciones con marcas y los programas de afiliación. Precisamente por eso considero importante que las recomendaciones estén basadas en experiencias reales.

No necesitas ser un atleta de élite para opinar sobre unas zapatillas. Una persona que corre tres días a la semana puede ofrecer una experiencia perfectamente útil y honesta.

Lo importante no es aparentar más nivel del que tienes, sino contar lo que realmente conoces.

El mejor entrenamiento sigue siendo el que haces tú

Puede que las mulas de Strava terminen siendo una curiosidad pasajera o que aparezcan nuevos servicios relacionados con la compra de resultados deportivos.

Lo que sabemos es que ningún archivo GPS puede sustituir los beneficios de hacer ejercicio.

Puedes pagar para que alguien registre cien kilómetros a tu nombre, pero eso no mejorará tu capacidad aeróbica, tu fuerza ni tu salud.

Personalmente, prefiero ver una actividad de cinco kilómetros realizada con esfuerzo real que una espectacular maratón comprada por internet.

Porque en el deporte amateur también cuentan la constancia, los días difíciles y la satisfacción de conseguir algo que nos ha costado.

Puedes comprar los kilómetros, el ritmo y los kudos. Quizá incluso conseguir alguna colaboración gracias a la imagen que proyectas. Pero no puedes comprar la satisfacción de haberlo hecho tú.

¿Tú pagarías por una actividad en Strava?

Me interesa conocer vuestra opinión.

¿Son las mulas de Strava una simple tontería o reflejan un problema más amplio con nuestra relación con las redes sociales deportivas?

¿Creéis que una marca debería comprobar la autenticidad de los resultados deportivos antes de ofrecer una colaboración?

Y, sobre todo, ¿alguna vez os habéis sentido presionados por los entrenamientos que publican otros corredores o ciclistas?

Os leo en los comentarios.

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Fuentes y referencias

  • Channel News Asia — Strava jockeys en Indonesia (2024).
  • ITV News — Entrevistas y declaraciones de Strava (2024).
  • road.cc — Mulas de Strava en ciclismo (2024).
Joaquín García - Comeycorre

Joaquín García · Comeycorre

Ciclista de carretera y corredor de trail aficionado. En Comeycorre comparto mi experiencia con el deporte y el material que utilizo. Puedes conocerme un poco más en ¿Quién soy? .

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